La III Trobada contó con la presencia de 18 coches. El R8 de Jordi Vicente,
quien junto a Paco Cubel convirtió la Trobada en Catalano-Valenciana, tuvo que
quedarse en el hotel por problemas de dinamo, así que Jordi se conformó con
hacer de copiloto de Paco.
14 coches comenzaron la jornada frente a la barcelonesa escultura Els Mistos,
entre ellos una pareja de R12 S verdes y un R5 TL blanco, que aportaron variedad.
Un espectacular R5 Turbo nos acompañó durante parte de la ruta, aunque sin
incorporarse al encuentro.
Tras las inscripciones, los saludos y el desayuno, partimos escoltados por la
Guardia Urbana. Por desgracia, a los pocos kilómetros el coche de Sebas Fuentes
y Esther Molina se resintió del problema que ya lo había apartado del X
Encuentro. ¡Ya es mala suerte!
Tres coches se nos unieron tras atravesar Castellgalí, centro geográfico de
Cataluña. Aún contamos con otra incorporación de última hora en Cardona.
Tras la llegada a Salo (poco discreta gracias a Josep Valls) pudimos comenzar
la modesta prueba de Regularidad. Un error en el rutómetro propició que la mitad
de participantes tomasen un desvío equivocado. Si bien esto no afectó a la
clasificación de la prueba (la toma de tiempos se hizo en un lugar anterior al
punto mal indicado), sí provocó un retraso extra, por el que cuatro equipos no
llegaron a tiempo de visitar las Minas de Sal de Cardona. Las más sinceras
disculpas para ellos, y para todos los que anduvieron un rato "perdidos".
Tras la visita a las minas, nos dirigimos ya reagrupados al centro urbano de
Cardona, donde la policía municipal nos ayudó a aparcar los coches en la Rambla,
anexa a la Plaça de la Fira. Un detalle simpático es que en esos momentos había
un grupo de esplai (denominación catalana de las entidades que organizan
actividades infantiles de fin de semana) y la llegada de nuestros coches
provocó la sorpresa de los chavales, que no tardaron en "pedirse" su coche
preferido: "el naranja", "el verde", "el de las pegatinas"…
De allí nos fuimos en seguida a comer (era tarde, y el hambre acechaba).
De la comida ¿qué os vamos a contar? Tertulias, erreochitis y proyectos
futuros que se esbozan entre plato y plato. Tras los postres, se publicó
la clasificación final del Trofeo de Regularidad, con gran sorpresa del vencedor
(se hizo hincapié en que el mayor mérito recaía en Núria, su copiloto).
Tras la sobremesa, la mayoría prefirió asegurarse el estar puntualmente en
su sofá para el Barça-Real Madrid, pero media docena de equipos aún tuvimos
ganas de subir hasta el Castillo de Cardona, hoy en día Parador Nacional,
y que vale la pena visitar incluso de noche.
La clasificación,
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